3 errores con muchos ceros y un denominador común

Echar la vista atrás de vez en cuando es un ejercicio siempre recomendable. El ver las cosas con la perspectiva que nos da el tiempo transcurrido y la experiencia vital obtenida durante ese proceso nos permite sacar conclusiones muy interesantes y aplicables en nuestro día a día.

Este ejercicio, que tan sano y enriquecedor resulta cuando lo ponemos en práctica en nuestra vida personal, resulta demoledor cuando lo trasladamos al mundo empresarial y “marketiniano”.

He echado la vista atrás unos años hoy, en un repaso de noticias sucedidas hace algún tiempo (no demasiado, solo un par de años o menos, en algunos casos) y la verdad es que se pueden sacar algunas conclusiones interesantes.

No hablaremos de las “previsiones a tres o cuatro años vista” que cada dos por tres se hacen por parte de gurús o “reputadas” consultoras porque realmente es perfectamente comprobable que son todas erróneas (juegan, claro, con la ventaja de hacer previsiones a plazo más o menos largo con lo que nadie se acuerda de hacer este ejercicio de retrospección).

Pero sí que resulta curioso comprobar como los errores empresariales no conocen rangos ni apellidos y todas las empresas del mundo, todas, hasta las más grandes, han cometido errores de bulto. De muchos ceros en la mayoría de los casos.

En Agosto de 2009, Mark Zuckerberg, decidió que Twitter se le estaba subiendo a las barbas a su amado Facebook y decidió hacerle la competencia directamente. A golpe de talonario se hizo con un servicio idéntico al de la red de microblogging: FriendFeed fue adquirida por 35 millones de dólares en esa fecha y… dónde está hoy en día?? Sumida en el más triste de los olvidos.

Un año antes, en verano de 2008, Telefónica lanzaba a bombo y platillo su propia red social: Keteké. 10 millones de euros de inversión con un lanzamiento mediático sin precedentes con estrellas nacionales e internacionales en su apadrinamiento. En sólo dos años echó el cierre sin haber logrado superar la barrera de los 100.000 usuarios.

Incluso Twitter, en una noticia de hace solo unas horas, ha decidido echar el cierre a su Twitter Music, intento baldío de hacer competencia a Spotify o ITunes.

En los tres casos inversiones millonarias se han ido a la basura directamente. Y estamos hablando de mucho, mucho dinero.

Y por qué? Evidentemente habría que analizar cada caso separadamente, por supuesto, pero no deja de haber ciertas similitudes en estos tres ejemplos. La primera y más importante es que, en los tres casos, innovación nula. En vez de aportar algo nuevo e invertir en pulir y mejorar servicios que el consumidor ya tenía cubiertos a plena satisfacción, han preferido copiar a sus competidores comprando (al precio que fuera) plataformas idénticas a las existentes.

Pero el consumidor no es tonto y, si no percibe ninguna mejora sobre lo que ya tiene, si no descubre ningún contenido que le aporte más valor a lo que está utilizando, si no ve ningún elemento diferenciador, no cambia lo que ya tiene. Ni siquiera aunque se lo ofrezca la compañía más potente del mundo.

Buenos días #fun4Shoppers. Son las doce del mediodía y este ha sido nuestro #fu4Break de hoy. Porque la innovación, si no ofrece nada nuevo, no puede llamarse innovación.

#fun4DJ #fun4Break www.fun4shoppers.es

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