Estar “aparentemente” ocupado, vende

El día que se den cuenta de que esto funciona igual sin mi, me echan

La frase, tomada prestada a un amigo (brillante y profesional directivo de varias sociedades, por cierto), aunque utilizada de modo informal y hasta cómico, recoge una buena ración de autocrítica y realidad: no estamos tan ocupados como decimos y, por supuesto, no somos tan imprescindibles como pensamos.

De hecho, debemos darnos cuenta de que, realmente, ninguno somos imprescindibles en nuestro puesto de trabajo. Si se decidiera prescindir de nuestros servicios, la empresa seguiría funcionando, los asuntos seguirían saliendo, los proyectos acabándose y los productos vendiéndose.

Pero lo habitual es vender un estado de máxima y absoluta ocupación. Incluso hasta el punto de necesitar ir a carreras el día entero para poder llegar a todo y ni por esas. Es una de las “enfermedades” de este comienzo del siglo XXI y de la sociedad que nos ha tocado vivir.

La cultura del alto rendimiento aparente se ha instalado entre nosotros y es difícil, si no imposible, encontrarte con un amigo o conocido y que no te diga lo liadísimo que está, la cantidad de trabajo que tiene y que no tiene tiempo para nada. Y es que decir que estás muy ocupado vende o, al menos, creemos que vende y así podemos justificar nuestro puesto de trabajo.

Esto ha llevado a un fomento de la cultura del “presencialismo” en las empresas, potenciando el pasar muchas horas en el puesto de trabajo dejando de lado la productividad (sí, ese “viejo” concepto que una vez se utilizó como objetivo de mejora para todos y que, de manera increíble, ha quedado en el olvido). Así reuniones improductivas, cafés interminables, multitarea continua e interrupciones permanentes hacen que las verdaderas conversaciones de trabajo se reduzcan al ascensor, el momento del cigarrillo o incluso a una llamada de teléfono por la calle. Todo porque “no tenemos tiempo”.

Es más, en las empresas y organizaciones en las que está instalada esta cultura, a quienes se van a casa “antes de tiempo” se les ve con malos ojos y son los primeros candidatos a abandonar el barco, incluso aunque siempre cumplan con su trabajo y lleven sus tareas al día.

Pasar muchas horas en la oficina, despacho o puesto de trabajo no es, necesariamente, directamente proporcional a eficacia. Si, es posible que des la sensación de estar muy ocupado pero, realmente, lo único que estarás consiguiendo es emplear más tiempo del necesario con el consecuente aumento de nuestro estrés ante tareas que se nos hacen interminables y la disminución de nuestra calidad de vida.

Organización del tiempo, planificación adecuada, reducción de reuniones improductivas y comidas de trabajo en las que solo se habla de trabajo en el café, control de la multitarea, evitar tareas redundantes  y una adecuada gestión de las herramientas a nuestro alcance, incluso externalizando los temas que no nos sean rentables por su relación tiempo/resultados se erigen como las claves para mejorar nuestra calidad de vida y nuestra motivación laboral.

Y, como decíamos al principio, darnos cuenta de que ninguno somos imprescindibles. Ese será, seguramente, el primer paso para mejorar e implementar los cambios necesarios para sentirnos mejor, menos agobiados y más persona.

Buenos días #fun4Shoppers. Son las doce del mediodía y este ha sido nuestro #fun4Break del día. Tratando de reducir agobios y gestionar mejor nuestro tiempo.

#fun4Dj #fun4Break www.fun4shoppers.es

agobioxx

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