Resistencia al cambio: abandona ese barco!

No tiramos nada. Vale, es una generalización y no suelen ser siempre ciertas, pero realmente somos un país en el que nos resistimos a tirar nada. Cuántos de vosotros no tenéis en casa, al menos, un par de móviles viejos? Si, esos que guardamos para “por si acaso” que nunca se vuelven a usar y ruedan de cajón en cajón hasta la eternidad.

O agendas viejas que nunca se vuelven a mirar, o aparatos estropeados que almacenas porque “cualquier día me pongo, lo desmonto y lo dejo como nuevo”… No. Somos reacios a deshacernos de nuestras posesiones. Incluso cuando no nos sirven ya para nada.

Lo estamos viendo estos días con el portaaviones Principe Felipe que, el pobre, ya mayor, no está para muchos trotes y la lógica (cuesta más de cien millones de euros al año su mantenimiento y, convertido en chatarra, se podrían recuperar unos cincuenta) dicta sentencia. A pesar de que sería lo habitual, ya están surgiendo movimientos para no desguazarlo y mantenerlo a flote, aunque sea como museo naval.

El problema es que, claro, un portaaviones no nos cabe en un cajón y, la verdad, para qué nos vamos a engañar, tampoco somos en este país muy de museos, con lo que el negocio, me temo, sería ruinoso.

Quizás uno de los motivos fundamentales de esa pasión por guardar todo lo viejo es nuestra encomiable resistencia al cambio. Nos cuesta cambiar. Somos seres que habitualmente seguimos pautas y rutinas y cualquier modificación de las mismas nos supone salir de nuestra zona de confort y nos provoca un pánico atroz.

Por eso, probablemente, guardamos esas reliquias. Para sentirnos más seguros conscientes de que, si en un momento dado, lo nuevo, la innovación establecida, el artífice del cambio, no me convence, me vuelvo a lo anterior.

Sin embargo muy pocas veces lo hacemos. Lo nuevo suele ser siempre mejor y, una vez habituados a su uso, ni nos acordamos de lo que, cautelosamente, nos habíamos dejado en el cajón. No creo que ninguno de los móviles que todos tenemos en los cajones nos haya provocado la suficiente nostalgia como para volver a utilizarlo (y menos a sabiendas de que deberíamos renunciar a redes sociales, mensajería, internet móvil, correo y tantas y tantas cosas).

Y si nos comportamos así con las cosas materiales, por qué no plantearnos algo similar con la manera en que enfocamos nuestra empresa, nuestro negocio, nuestro despacho. El mundo está cambiando a pasos agigantados. Nada de lo que hacíamos hace tan solo cinco años sirve hoy en día para crecer y tener éxito.

Sin embargo seguimos siendo reacios al cambio. Seguimos sin querer dar el salto definitivo al mundo 2.0 (que ya no es ni 2.0 y ya es 3.0). Seguimos sin tener una estrategia integral de marketing digital que nos visualice y nos posicione en el canal en que están nuestros clientes. Seguimos sin geolocalizarnos. Seguimos sin interactuar.

Preferimos guardar nuestro viejo portaaviones aunque no nos sirva para nada. Y así, lo único que vamos a conseguir es seguir perdiendo dinero año tras año. Hasta que no lo podamos soportar más- El momento es ahora. Olvídate de todo lo anterior y da el salto.

Buenos días #fun4Shoppers. Son las doce del mediodía y este ha sido nuestro #fun4Break. Convencidos de que lo mejor está siempre por llegar!.

#fun4DJ #fun4Break #fun4CrazyDay www.fun4shoppers.com

Poortaviones resistencia al cambio

 

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