Tienes un e-mail… contéstalo, por favor. Antes lo hacías…

El correo electrónico ha sido, sin lugar a ningún género de dudas, uno de los mayores avances en el campo de la comunicación y clave para un cambio radical en nuestra forma de trabajar y en un espectacular aumento de la productividad.

No solo lo ha sido sino que lo sigue siendo y debería seguir siendo el rey de la comunicación, especialmente en el ámbito laboral. Todo son ventajas a su alrededor: inmediatez, avisos tanto de entrega como de lectura, posibilidad de adjuntar cualquier tipo de archivo, extensión ilimitada para poder aclarar cualquier posible matiz que suponga una mínima duda, confidencialidad y movilidad.

Sin embargo, a pesar de todas las ventajas que ofrece, su futuro está más que comprometido y ha comenzado a heredar ciertos vicios de otros tipos de plataformas de comunicación que le están terminando de dar la puntilla.

En una corriente realmente sorprendente, de un tiempo a esta parte se ha comenzado a utilizar las plataformas de mensajería (tipo whatsapp) en el entorno profesional. Es algo verdaderamente incomprensible, realmente, pues presenta todos los riesgos y puntos negativos que no deberíamos permitirnos en nuestras comunicaciones de trabajo: poco seguro, sin posibilidad de confirmaciones, inestable y con limitaciones a la hora de adjuntar archivos…

Además, el empleo masivo del correo electrónico en campañas de e-mail marketing ha hecho que cada día nos lleguen a nuestra bandeja, aunque esté prohibido desde que se aprobó la LSSI, decenas de mensajes “publicitarios” que no nos interesan lo más mínimo.

Esta es, sin duda, una de las claves del abandono que está sufriendo, injustamente, el correo-e. Ante esa avalancha de mensajes tendemos a obviar casi cualquier cosa que nos llega por ese medio y así, los mensajes importantes, se pierden entre una inmensidad de viagras, cupones, ofertas de viajes y consejos tarotistas…

Una vez más, vemos como las empresas (en este caso tanto las propietarias de las campañas como las publicitarias que las diseñan) demuestran una nula orientación al cliente además de una nefasta capacidad empática.

Enviar correos a diestro y siniestro por el simple hecho de estar inscrito en una lista de mailing colada a traición en cualquier formulario web lo único que consigue es que ni siquiera se abran esos correos. No será más inteligente, y desde luego infinitamente más efectivo, que utilicemos esa información que tenemos (nombres, direcciones y correos de potenciales clientes) para enviarles información que realmente les interese y de manera controlada?. Aumentaría, sin duda, la tasa de respuesta y la conversión de cada campaña.

Salvemos el correo electrónico. Es la mejor herramienta que tenemos. La más completa. Un primer paso para ello puede ser modificar estos hábitos de envío masivo de información basura. Posiblemente así consigamos recuperar la confianza en él. Posiblemente así consigamos que la gente vuelva a contestar cuando les enviemos un mail de trabajo.

Buenos días #fun4Shoppers. Son las doce del mediodía y este ha sido nuestro #fun4Break de hoy. En defensa de lo que consideramos “la madre de todas las herramientas de comunicación”: el mail y que, desafortunadamente está cayendo en desuso.

#fun4DJ #fun4Break www.fun4shoppers.com

Correo electronico

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