El mundo no se acabó ayer

Hoy es, no cabe duda, la comidilla de cualquier conversación. Incluso por encima del cambio de Rey, lo cual era esperable en un país que adora el fútbol por encima de cualquier otra cosa, la eliminación de nuestra selección en el mundial de Brasil es, hoy, tema de todas las portadas, de todas las tertulias (me refiero a las de verdad, las de café, no a las televisivas) y causante de más de una “baja laboral por depresión”.

Al margen de las críticas que se puedan hacer sobre el juego y la motivación de los jugadores (de todos es sabido que cada español lleva dentro un entrenador de futbol, un experto politólogo, un ministro de economía y, en ocasiones, hasta un entendido de la fórmula 1) deberíamos ser, no sólo precavidos, sino también cautos a la hora de lanzarnos “a degüello” contra el juego de la selección.

Somos los españoles especialmente tendentes a pasar del cero al infinito en cuestión de segundos y encumbrar en los altares a quien cosecha cualquier éxito, pero somos aún más rápidos, si cabe, en bajarlos al infierno al primer error. Ejemplos de deportistas de nuestro país que fueron bajados de los cielos, criticados y vilipendiados a diestro y siniestro por haber dejado de ganar hay para no parar de contar: Carlos Sainz, la selección de baloncesto, Yago Lamela (trágicamente desaparecido, además, como consecuencia de ello) y muchos otros deportistas fueron vapuleados en el momento que dejaron de ganar, cuando hasta ese momento eran auténticos dioses. Incluso una figura como Miguel Induráin sufrió críticas injustas en el momento en que no ganó su sexto Tour!!

No soy especialmente futbolero, pero cabe recordar los buenos momentos que nos hicieron vivir estos jugadores que hoy todo el mundo critica. Dos eurocopas y un mundial era algo absolutamente increíble e inimaginable que no estaba ni en el mejor de los sueños de nadie hace tan solo 8 años. Eso se merece un mínimo de respeto.

Además, buscándole el lado positivo, el diario Expansión cifraba ayer la supuesta eliminación (luego confirmada) en 600 millones de euros, cantidad que se estimaba que nos íbamos a gastar con la euforia del mundial, especialmente en bares y celebraciones con los amigos.

Pues bien, ese dinero no se ha gastado. Lo cual quiere decir que está en el bolsillo de los españoles para dedicarlo a otros gastos, para comprarse ropa en las rebajas, cambiar la tele o darse un capricho. Para reactivar en cierto modo la economía. La local, además. La del comercio de cercanía, la de la tienda de al lado, la del negocio de mi vecino… No es mejor eso que gastarlo en celebraciones efímeras de las que al día siguiente solo queda como recuerdo un punzante dolor de cabeza?

Seamos positivos. El futbol no lo es todo en la vida. No vamos a ganar más en nuestro trabajo porque la selección pase,  ni somos unos  desgraciados porque no lo haya hecho. El resultado no nos influye en nuestra vida cotidiana. No hagamos una montaña de lo que es, sin duda, un grano de arena.

Buenos días #fun4Shoppers. Son las doce del mediodía y este ha sido nuestro #fun4Break porque el mundo no se acabó ayer, ni mucho menos!

#fun4DJ #fun4Break www.fun4shoppers.com

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