Cuando la publicidad engañosa no es culpa de la publicidad

SI hay un término temido en el mundo del marketing y la publicidad es la denominada publicidad engañosa. Todos sabemos lo que significa el término y las nefastas consecuencias que tiene para quien la lleva a cabo: descrédito, pérdida de confianza por parte del cliente y, consecuentemente, caída de las ventas.

Cuando nos encontramos con algún artículo que trata el tema, lo habitual es que recurran, como argumento más socorrido, a exponer algunos ejemplos de uso indiscriminado del Photoshop y de “maquillaje” excesivo de productos que convierte lo publicitado en algo diametralmente distinto a lo que nos encontramos en la realidad.

Modelos con cinturas imposibles o con un solo brazo o tres piernas adornan ese tipo de post en los que se critica duramente, no ya la publicidad engañosa, sino la publicidad en general.

Debemos recordar que la publicidad y el marketing es una inversión necesaria para trasladar al consumidor las virtudes de nuestros productos y servicios y hacer despertar en ellos el impulso de compra suficiente que les acerque a nuestra tienda o establecimiento para convertirlos en cliente.

La publicidad no es mala. En absoluto. Y, además, si es buena, gusta (como ya hemos comentado en otro post).

Hay un error, sin embargo, que se da con mucha frecuencia especialmente entre los restaurantes de comida rápida, pero que para nada es exclusivo de este sector. Es la palpable diferencia que se percibe entre al imagen que se publicita y la que nos encontramos en realidad.

Maquillajes excesivos al margen (que los hay, evidentemente, en forma de tintes y otros trucos para que luzcan mejor en la foto) en la mayoría de ocasiones no nos encontramos ante publicidad engañosa sino ante falta de capacidad del establecimiento para conseguir un producto como el publicitado.

Ha habido más de un estudio en este sentido, y en internet se pueden encontrar muchos videos que los avalan, en los que, tras una reclamación inicial, un consumidor consigue que la “segunda versión” que se le propone, seguramente dedicando más empeño y/o atención, iguala prácticamente la imagen del producto publicitado.

El fallo en este caso no es de la publicidad. El error está en el proceso de producción/fabricación, en los controles de calidad a los que se somete el producto y las revisiones previas antes de ofrecerlo al consumidor. Si estas fueran más exigentes, con unos parámetros de calidad más altos y un exquisito cuidado por el detalle el producto saldría a la primera tal y como se publicita, ahorrando crisis de reputación y mejorando la percepción de marca que tienen los clientes.

Una vez más, el cuidado de los detalles y una atención máxima al producto que queremos ofrecer a nuestros clientes se perfilan como herramienta fundamental de cara a conquistarle y lograr enamorarle. Para hacer que no se sienta decepcionado cuando comparte lo que ofrecemos con lo que muestra nuestra publicidad.

Buenos días #fun4Shoppers. Son las doce del mediodía (un poquito más, hoy) y este ha sido nuestro #fun4Break incidiendo, una vez más, en la necesidad de cuidar nuestro producto/servicio y la calidad de lo que ofrecemos a nuestros clientes.

#fun4DJ #fun4Break www.fun4shoppers.com

producto real y anuncio

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s