EL futuro está aquí, aunque no en todas partes

“Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad” Evidentemente no lo digo yo sino que ya en 1894 aparecía esta frase en el libreto de La Verbena de la Paloma.

Y si “ya adelantaban” entonces, ahora está empezando a adquirir tintes de verdadera ciencia ficción. De hecho, cualquiera de los avances que son una realidad hoy en día los veíamos en películas súper-futuristas hace tan solo unos pocos años.

Google está dando un paso más allá con las Google Glasses y ya tiene los primeros prototipos de lentillas inteligentes con las que poder interactuar y trabajar con la realidad aumentada como no hace demasiado tiempo hacía Terminator.

Los drones (antes llamados “helicópteros teledirigidos”, sic) están empezando a llegar en masa y amenazan con conquistar el mundo de la industria videográfica y, especialmente, de la logística convirtiéndose en los repartidores del futuro.

Las impresoras 3D ya permiten, literalmente, fabricar alimentos con formas que no concuerdan con su sabor, objetos imposibles o cualquier cosa que se nos ocurra. De hecho, combinando estos dos últimos adelantos (drones+impresoras 3D) ya se está trabajando en lo que será el método de construcción de edificios del futuro sin necesidad de mano de obra humana de ningún tipo.

Un panorama espectacular, inquietante en algunos casos, pero desde luego absolutamente excitante por comprobar qué nos deparará no ya el futuro sino el presente más inmediato.

Sin embargo, a pesar de estos avances rallantes, en ocasiones, en la magia y lo físicamente imposible, hay sectores y situaciones que siguen ancladas en el más remoto de los pasados.

No es de recibo que, en un mundo en que podemos trabajar cara a cara con ualquier persona del planeta, que nos comunicamos con imagen y sonido desde cualquier dispositivo portátil con sólo un gesto de nuestros dedos, donde los proveedores de servicios se adelantan a nuestros deseos de compra y envían sus productos antes incluso de que los compremos, sigamos con trámites y requerimientos que ya empleaban nuestros bisabuelos.

Partidas de nacimiento, libros de familia, certificaciones académicas, títulos… Incluso carnets o licencias de conducción o de identificación… cualquier documento en formato papel debería estar erradicado de nuestra vida cotidiana hace ya muchos años. Y con él las pesadas tareas administrativas a que nos obliga la burocracia:

Vaya usted a pedir una copia de su partida de nacimiento, traiga su libro de familia, rellene estos dos informes y vaya a aquella ventanilla a que se lo sellen…! Pero… es una broma?? Estamos en pleno siglo XXI!!. Puedo imprimirme en casa la fruta que yo quiera con el sabor que más me guste!! ; tengo al alcance de mi dedo mucha más información de la que podría asimilar en doscientas vidas; puedo manejar mi móvil, parte de mi casa y hasta mi coche con sólo mi voz!!… Y tengo que seguir con papeles, formularios, fotocopias, sellados…?????

Buenos días #fun4Shoppers. Son las doce del mediodía y este ha sido nuestro #fun4Break haciendo una pequeña reflexión sobre la brecha que se está formando entre según qué sectores de la sociedad. Seguir con procedimientos de hace tres siglos no convence a nadie a estas alturas de la película.

#fun4DJ #fun4Break www.fun4shoppers.com

drones

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