A veces MÁS no significa MEJOR

“No siempre un negocio mayor es un mejor negocio”. La sentencia, que en este caso no es anónima (aunque podría serlo), es de un servidor y siempre me ha gustado recordársela a quienes, obsesionados con el tamaño (de sus negocios/empresas, se entiende), se empeñan cabezones ellos en crecer, crecer y crecer a costa de lo que sea.

Al margen de la normal falta de proporción entre el aumento de costes, tanto fijos como variables, el crecimiento lleva aparejado muchas veces una elevación del coste marginal que hace poco recomendable el crecimiento pretendido, aunque sea complicado hacérselo ver a quien plantea una ampliación pensando que venderá más “si o si”.

No es ese efecto del crecimiento, no obstante, del que quiero hablar hoy pues sería, además, bastante árido (y si no, basta recordar las clases de microeconomía de la facultad de darse cuenta de lo entretenido que era el tema…).

El problema del crecimiento es que, en la mayoría de ocasiones pero especialmente en el caso de los crecimientos demasiado rápidos o descontrolados (como suele suceder en la red) es que se pierde la esencia primera con que fue concebida la idea o el negocio y, con la masificación, se prostituye.

Llevado al extremo puede incluso suponer la desaparición de ideas, negocios, empresas, redes fagocitadas por su propio éxito. Por su propio éxito y por la falta de control que puede suponer es crecimiento. Es un poco lo que les ha venido pasando a las redes sociales. Los usos iniciales para los que fueron creadas van evolucionando con el tiempo y, con el desmedido aumento de usuarios, provocan que, en muchos casos, se instauren comportamientos indeseados (o, al menos, no previstos inicialmente) por falta del control necesario.

Facebook, con todas las críticas que recibe, está sabiendo mantenerse a flote en este maremágnum, pero Twitter, por ejemplo, está sufriendo los vaivenes que supone estar a merced de lo que hagan sus usuarios. Comportamientos abusivos por parte de algunos amparados por un presunto anonimato mal entendido (y mal gestionado desde la propia red), aparición de publicidad, surgimiento de movimientos (algunos comerciales) de acaparación de seguidores mediante retuits y seguimientos recíprocos y falta de rigor en muy buena parte de lo que se comparte (la gente sigue sin leer y comparte sin saber el contenido) pueden hacer que la red de microblogging lo pase mal de aquí a un tiempo.

La falta de control, tanto por crecimiento desmesurado que hace que las estructuras no estén preparadas para soportar el aumento de seguidores/clientes, y la falta de previsión para adelantarse a situaciones no previstas inicialmente y no cortadas con la suficiente antelación, se erigen como los principales motivos de esta situación.

Es un ejemplo un tanto extremo, es posible, pero no deja de ser un buen espejo en el que mirarse para tratar de mejorar nuestro management. Si queremos (y podemos) crecer, hagámoslo. Pero siempre con un estudio previo pormenorizado de lo que nos vamos a encontrar, con una adaptación de nuestras estructuras y organización al nuevo modelo de negocio y, por descontado, con un plan de acción que permita resolver situaciones complicadas y que nos garantice tener siempre el control sobre lo que estamos creando.

Buenos días #fun4Shoppers. Son las doce del mediodía y este ha sido nuestro #fun4Break. Porque más grande no es siempre sinónimo de mejor.

#fun4DJ #fun4Break #fun4management www.fun4shoppers.es

sizematters

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