SI el cliente dice no… es no

El cliente siempre tiene razón!. Seguramente no hay una frase más conocida y repetida que esta dentro del mundo comercial.

Incluso aún hoy sigue generando debate o controversia entre quienes defienden que no debe de ser así y que el cliente no siempre tiene razón.

La defensa de ese axioma es, desde nuestro punto de vista, irrefutable. El cliente es, no cabe ninguna du8da, la razón de nuestra existencia. Es el destinatario de nuestros productos o servicios y, por tanto, sin él, ninguno de nuestros proyectos tendría sentido ni futuro. Estamos en sus manos. SI nos compra, sobreviviremos y si deja de hacerlo nos hundiremos en la miseria.

Siendo esa la razón principal de su importancia, quienes defienden la posición contraria recurren a la tiranía que emana de esa sentencia y el poder ilimitado que le concede al cliente. Pero es que no deja de ser cierto ese poder. Como decíamos antes, si el cliente no nos compra, estamos muertos. Tiene, por tanto, todo el poder del mundo.

Es cierta, además, en toda circunstancia. Imaginemos una situación concreta cualquiera. Por ejemplo, nos vamos a una terraza y pedimos una cerveza bien fría. El camarero nos la trae y, tras darle ese primer y mágico trago, notamos que no está tan fría como nos gustaría.

Llamamos al camarero y le decimos que la cerveza no está demasiado fría. Esa es nuestra realidad, nuestra verdad como clientes.

El camarero, en este caso, decide rebatirnos nuestra posición y nos dice que no puede ser, que el barril lo tiene programado a 2,5 grados y que por tanto, es técnicamente imposible que no esté fría. Esa es su verdad, su razón y su realidad.

Es una verdad, además, irrefutable hablando en puridad. El barril está a 2,5 grados y la cerveza debería estar fría. Sin embargo yo, como cliente, no la noto fría. Por la razón que sea. La copa estaba caliente y ha calentado la cerveza, el ambiente está demasiado caldeado y no refresca lo suficiente o cualquiera que sea la razón, yo la noto caliente. El camarero se ha empeñado en demostrarme que yo estoy equivocado y la conclusión será que, ante la imposibilidad de satisfacerme dándome una cerveza a la temperatura que yo quiero (ya que ha manifestado que está todo perfecto (/para él) no va a cambiar nada) no volveré a esa terraza.

Es decir, pese a que la razón del establecimiento es aparentemente de más `peso que la mía y está fundamentada en datos reales, mi realidad como cliente es otra y es, en este caso la que vale: no volveré a esa terraza.

No deberíamos olvidar situaciones así. El cliente siempre tiene razón. Su realidad es la realidad real, la que debe importarnos. Ya podemos tener todos los argumentos para defender otra realidad distinta, que la que va a prevalecer será la suya.

Centremos nuestros esfuerzos en la comunicación de esa realidad, en convencerle de que nuestra verdad tiene una explicación y de que, a pesar de todo, seguiremos intentando mejorar para conquistarle. De otro modo,… se irá a la terraza de al lado.

Buenos días #fun4Shoppers. Son las doce del mediodía y esta ha sido nuestro #fun4Break de inicio de semana. De la última semana de julio, con las vacaciones ya tocando a la puerta.

#fun4DJ #fun4Break www.fun4shoppers.com

nomegusta

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