Averías y talleres. Desasoiego para un lunes

Vamos un poco tarde hoy, lo sé. Y no es porque en verano las cosas se hagan más relajadas, en tiempos más lentos y la vida trascurra como ralentizada… Nada más lejos. Una avería imprevista me tenido toda la mañana pendiente de grúas, seguros, talleres y ese apasionante mundo.

Y es que los coches son máquinas y, como tales, tiene la desagradable manía de estropearse de vez en cuando. Además, cuando lo hacen suele ser en el peor momento, justo antes de algún viaje importante o un acontecimiento para el que lo necesitarás sí o sí. Seguramente esa insana costumbre se la debemos al “bueno” de Murphy y su “puñetera” Ley…

No es que estuviera desatendido, además. Ni mucho menos!. Al contrario. Se le mima al detalle, con su mantenimiento preceptivo, sus controles rutinarios y chequeos periódicos. Es la única manera de minimizar las oportunidades de que te deje en la estacada. Pero…. Como buena máquina, puede fallar. Y la mía ha fallado y no quedará más remedio que rascarse el bolsillo para que vuelva a la vida y sigamos haciendo kilómetros como locos por esos mundos de Dios.

Total, que llevo tres párrafos y casi 200 palabras para justificar porque he llegado tarde a mi cita. Demasiadas explicaciones que, seguro, a casi ninguno importará. EL problema es que, este acontecimiento, me ha dejado un tanto desmotivado para escribir. De la inquietud inicial con la esperanza del “no será nada” hasta la definitiva llamada del taller confimando el diagnóstico se han ido sucediendo varios sube-y-baja emocionales en función de las informaciones que te van dando con cuentagotas (desde el interlocutor en la llamada al seguro, el operario de la grúa o la cara de pocos amigos del mecánico cuando entraba el coche por la puerta).

Porque, si hay algo que produce desasoiego, al menos a mí, es que lo que se supone que funciona con normalidad, incluso con seguridad, de pronto falle y tengas que invertir una buena parte de tu tiempo (y de tu dinero) en devolverle a las mismas condiciones en las que estaba justo antes de fallar. Porque, si con la reparación mejorase pues la motivación sería distinta y supondría un cierto alivio a la aflicción causada. Pero si la pieza estropeada (como es el caso) una vez cambiado no mejora en absoluto el comportamiento del coche es un poco como si tu vehículo te hubiera atracado, no?

Es algo similar a cuando llevas el coche a cambiar el aceite. No cambia nada, no mejora, no corre más, no consume menos…. Cuando lo recojes está exactamente igual que cuando lo llevaste, pero tu cartera tiene 60 euros menos… Aunque en ese caso es necesario para evitar averías mayores (al menos eso aseguran).

Es, seguro, la venganza de las máquinas. Su manera de darse importancia y reivindicarse como imprescindibles. El modo que tiene de decirnos, que sin ellas no seríamos nada.

Buenos días #fun4Shoppers. Un #fun4Break un tanto anodino, lo sé, pero las circunstancias no daban para mucho más. Vosotros tenéis la misma sensación cuando lleváis el coche al taller??

#fun4DJ #fun4Break #fun4Summer www.fun4shoppers.com

elegir-taller

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s