Deseos de cosas imposibles

Si la noche del pasado Domingo pudimos disfrutar en todo su esplendor del fenómeno de la superluna (la luna se veía hasta un 16% más grande y un 30% más brillante coincidiendo con su punto más cercano a la tierra) la noche de hoy, 12 de Agosto, deberemos dirigir nuestras miradas una vez más hacia el cielo. Las perseidas o lágrimas de San Lorenzo llegarán a su máximo apogeo precisamente esta noche y, así, podremos disfrutar de este espectáculo de la naturaleza.

Tradicionalmente se ha dicho, además (al menos en mi tierra así era), que si ves una estrella fugaz debes pensar un deseo y, si lo completas antes de que desaparezca, se cumplirá. Es por tanto, esta noche, un momento perfecto para preparar nuestras peticiones. Aunque, realmente, no sé si esa tradición sigue siendo válida en una noche como hoy en la que las probabilidades de ver una (y por tanto pedir un deseo) son ciertamente elevadas.

Pero bueno, por si acaso se cumple, yo ya tengo preparado el mío. Está relacionado con un elemento tan característico y tradicional como imprescindible en los días de verano: el chiringuito de playa.

Y es que el chiringuito, como muchas otras cosas, ha evolucionado muchísimo en los últimos tiempos. Aunque siguen existiendo (afortunadamente) los típicos chiringuitos de toda la vida, a pie de playa (obvio, si no, no serían playeros), con sus indispensables pinchos de tortilla y esa cerveza que sabe a gloria divina tras el chapuzón previo (es que lo dice “El Manual”. Llegas a la playa, bañito y, aún gon el agua en el cuerpo cervecita!!. Tengo que profundizar otro día en comentar un poco “El Manual”, auténtica biblia de las buenas costumbres del correcto “art of living”. Queda en el debe para otro post).

Como decía, ese chiringuito tradicional, con sus cuatros cosas, sus tres mesas y sombrillas y la radio con los éxitos del verano sigue presente (y que siga, por Dios!!), la evolución de los chiringuitos ha ido en una doble dimensión (que he tenido, además, la posibilidad de vivir en primera persona este mismo fin de semana).

Por un lado aquellos que, favorecidos por una legislación permisiva, aprovechan su entorno y el desenfreno característico del verano, el calor y la playa, para mutar en discotecas-after de día, con música electrónica sin parar, gente bailando como si no hubiera un mañana y una fauna de lo más variopinta. Aunque suelen tratar de disimular colocando alguna que otra “zona VIP”, a precio de oro con champagne y colchonetas blancas, el ambiente general no es, digamos, demasiado glamuroso.

En el lado opuesto de la balanza está el chiringuito cool. Cool, pero con ese aire hippie característico que no puede perder todo buen chiringuito. Con su terraza de maderita y su empalizada de palmera para darte sombra. Unos pareos de tela blanca completarán la decoración a modo de cortinas y la música, perfecta para cada momento del día o la noche, acompaña a una exquisita selección de bebidas y comida. Detalles bien cuidados, pero sin estridencias, sin llegar a los extremos de los chiringuitos mega-pijos de las urbanizaciones de lujo. Son la culminación del chiringuito. La reencarnación del saber vivir. El sueño de cualquiera. Mi deseo para esta noche.

Buenos días #fun4Shoppers. Nuestro #fun4Break de hoy, recién salido del horno, calentito. Lleno de estrellas, deseos y cosas imposibles. O no…???

fun4DJ #fun4Break #fun4Summer www.fun4shoppers.com

rmaya221ga9

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