Si no puedes innovar, copia!

Hoy toca hablar, sí, lo habéis adivinado, de Apple. Tratándose de la compañía más mediática a nivel mundial no creo que haya mucha gente que, a estas alturas, no sepa que ayer se presentaron los nuevos I-phone. Hay ya en la red infinidad de artículos desglosando lo (poco) que se ha dicho de ellos, ya hay foros y discusiones abiertas, los Apple-maníacos es posible que hayan tenido sueños eróticos esta noche mientras que los “antis” no dejan de escupir barbaridades. Lo normal, vaya…

De siempre he defendido que no se debe discutir de política ni de religió con nadie, pues se trata de creencias, no de opiniones y, por lo tanto, son intrínsecas al individuo y ningún razonamiento de nadie las hará cambiar.

Con la Apple-manía (y la anti, en cierto modo, también, claro) pasa algo parecido. Ya puedes decir misa en arameo, que los mega fans seguirán adorando la marca y el resto seguirá en el otro extremo.

Es un verdadero fenómeno digno de estudio. Analizado fríamente, sin apasionamientos, parece bastante evidente que hace muchos, muchos años que Apple no presente una novedad absoluta. Realmente, la última que presentó fue el primer I-phone. Eso sí que supuso una revolución y cambió para siempre la telefonía.

Pero desde entonces, nada. Evoluciones y más evoluciones, pero poco más. Desdiciéndose, además, de convicciones y premisas “indiscutibles” anteriores han ido adaptando a su filosofía innovaciones de otras marcas o sistemas, pero sin innovar realmente. Nada de lo presentado ayer no llevaba ya, al menos, un par de años en el mercado…

Incluso el famoso I-Watch es más de lo mismo. Es cierto que es un nicho emergente que está dando sus primeros pasos, pero en cualquier caso, parte con un par de años de desventaja frente a la competencia.

Sin embargo, y ya me he extendido más de la cuenta con esto, lo más importante para mí de la keynote de ayer ha pasado casi desapercibida. Probablemente la gente no haya caído en ello pero ayer se consumó la desaparición de una de las grandes invenciones reales de Apple y símbolo e icono de la marca durante muchas generaciones de I-pod: el click-wheel.

Desde ayer, con la desaparición del único modelo que aún la incorporaba, el I-pod Classic, ningún dispositivo de Cupertino la utiliza y ha pasado, desde ya, al más absoluto de los olvidos. Aunque sea consustancial a los tiempos y al avance, creo que se merecía algo más de protagonismo en su despedida. Bien es cierto que hacerlo, hubiera servido para reconocer la falta de innovación de sus productos actuales, pero así todo, se merecía una salida por todo lo alto.

Aunque en fun4Shoppers defendemos la innovación a capa y espada como único método posible para diferenciarte de la competencia y conseguir captar la atención del cliente, el ejemplo de Apple puede servir para muchas otras empresas.

La imitación puede ser una buena estrategia si no tienes la capacidad necesaria para innovar. Los humanos aprendemos por imitación, desde que somos pequeños. Y no nos deben doler prendas en seguir haciéndolo cuando no tenemos otra alternativa. Imitar lo que funciona, adaptar estrategias a tu filosofía e incorporar innovaciones de otros a tu sistema puede dar muy buenos resultados. Piénsalo. Y si no, mira Apple. Lleva años haciéndolo y no le va mal…

#fun4DJ #fun4Break www.fun4shoppers.com

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